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Evocan la conquista de China

Simón Levy-Dabbah es un abogado atípico. Se negó a trabajar en un despacho jurídico, como la mayoría de los egresados de la Facultad de Derecho de la UNAM. Tampoco le convencía, como los "tecnócratas", viajar al extranjero para continuar sus estudios. Simón, lo que hizo, fue conquistar China.

"Yo no podía ser una abogado común y corriente, no podía quedarme en un despacho de abogados, no podía luego irme a estudiar a Estados Unidos. No podía. Tenía un olfato que me decía que el mundo iba a ir por otro lado", dice.

De padre italiano y abuelos iraníes, se acostumbró a trajinar por el mundo y ahora este mexicano de 30 años está, desde hace una década, en el gigante asiático, territorio que también alcanzó, cinco siglos antes, el soldado español Miguel de Loarca, protagonista de "Neonao", la primera novela de Levy-Dabbah.

"Este hombre fue el primer español, el primer europeo y yo diría que el primer occidental que escribe el estado de cosas que encuentra cuando llega a China. No es el primer europeo que toca China, pero si el primero que deja un testimonio como tal", aclara.

De Loarca formó parte de la empresa conquistadora de España en las Filipinas, que no era el fin último, como aclara en el libro, pues el propósito era encontrar la ruta directa por el pacífico entre Asia y América.

"No era Filipinas lo que los españoles estaban buscando, sino China".

El personaje, que no ha sido debidamente valorado por la historia, acusa, fue recreado por Levy-Dabbah para darle una dimensión humana y a través de él relatar la atmósfera de la época.

"Me interesaba mostrar cómo, ante la falta de sensibilidad de la monarquía, De Loarca con un sentido patriótico sale a la conquista no solamente de un territorio sino de él mismo, enfrentándose al escorbuto, al desierto del mar, y cómo abandona a una mujer y a un hijo en aras de llevar el emblema español al archipiélago de las Filipinas".

En la novela, con una narrativa epistolar, se pone de manifiesto cómo la "nacionalidad novohispana" abrazó la causa, más que la misma corona española.

"El autismo de la corona propiciaba que estuviera ajena a la realidad que en la Nueva España y los virreinatos se estaba gestando. Me interesó evidenciar que no fue España, no fue la corona, sino esta naciente nacionalidad novohispana, con gente como Hernán Cortés, su sobrino y otros españoles novohispanos, la que ideó la reconquista de las filipinas y ese sueño que se antojaba imposible que era la conquista de la china y su evangelización".