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Discurso en la presentación de Neonao

“Papá, papá…”

El estruendo de las palabras convirtió a la emoción en un eco galopante que devastó la quietud de las gaviotas. El lago todavía dormido, pudo despertar en sus primeros reflejos, la imagen de la parvada huyendo a lo más alto de los pinos abandonados de color, que dormían todavía con las sombras de un amanecer titubeante y poco atrevido.

El cielo sin embargo, ya asomaba algunos tonos ámbar regalando los primeros verdes del día al enorme bosque en que el grito terminó perdido entre sus entrañas.

De pronto, una ráfaga de viento comenzó a llenar el ambiente interior de notas de tierra fresca de una casa perdida en medio del campo.

El pequeño Hernán, estaba recostado en la mesa de madera de teca postrada muy cerca de la entrada de aquella casa, cuando su mirada perdida en el cielo, descubrió que la puerta se abría.

Miguel entonces apareció.

Un hombre alto y corpulento era flanqueado por un marco de fuertes brazos de madera de cedro que sostenía una casa de campo seducida por la voz de entendimiento que regalaba el silencio. La casa -que tenía una chimenea que descubría los intensos sabores a carbón humeante- estaba protegida por enormes vidrios inteligentes que asomaban en sus marcadores digitales, la temperatura ambiente de 18 grados centígrados.

Eran ya las 8.08 de la mañana según el reloj digital de la casa y entonces, Hernán, el pequeño hijo de Miguel, prosiguió no sin que el azul de cielo de sus ojos acentuara su pálido rostro de emoción:

-    "Papá, abrí mi paperpad, y winet, me conectó con wisepedia y"…

Miguel interrumpió: “Esa es la ventaja que tú tienes hijo. En mis tiempos, nosotros usábamos Wikipedia, Internet de alta velocidad y yo jugaba apenas con la Ipad 2 de Apple,  hace 40 años de distancia”….

Los días de vacaciones en el campo eran mágicos para aquel padre y el menor de sus hijos. La pequeña mano de Hernán jugueteaba en el rostro de Miguel y apenas alcanzaba a cubrir su boca, para impedirle que interrumpiera su mensaje, cuando de pronto, se abrazaron fuertemente hasta que sus rostros conocieron la afinidad en una mirada unida por la profundidad del momento.

La mañana se detuvo para ellos y creó un momento de memoria.

-         “Papá, wisepedia, me conectó a China, con Li, -un amigo que conocí por sharebook-, y los 2 después de algunas semanas descubrimos algo increíble!”- expresaba Hernán azorado.

Un gesto de incredulidad abandonada por seriedad, hizo aparecer en Miguel una sonrisa que dio paso a la ternura de un abrazo.

La calma de la escena súbitamente se interrumpió. El  enorme ventanal, a veces pantalla de TV, a través del GPS avisaba con un tono digital de new age, que había una llamada de China, por lo que la casa, localizada en medio de la cordillera cantábrica en las montañas de Asturias, conectada a la inteligencia de la voz de Hernán, aceptó la llamada, dejando escuchar en el sonido ambiente:

               -    “Ni hao! Tzao An Hernán”- Dijo Li. Cuando Miguel, también se aprestaba a contestarle los buenos días, Hernán profirió:

               -    Papá, descubrimos un archivo de tus tiempos, encriptado en la nube.

Miguel, alcanzó con su mirada la fecha del día era ya  20 de agosto del año 2052.

En un tiempecito Li logró contar como descifró la clave encriptada de número 26/4/2012 cuando en el ventanal-pantalla, un mensaje descubrió la palabra “NEONAO”.

               -   "Increíble un mensaje perdido desde hace 40 años en la red." espetó Miguel meciendo sus dedos en medio de su barba.

-    “No papá, espera, no es un mensaje perdido, parece, por las primeras líneas del mensaje que lo acompaña, un libro digital guardado para que alguien la lea, pero que además sus personajes tienen tu nombre y el mío”, reviró.

-    Sus miradas se perdieron en el mensaje que en efecto, parecía ser un libro, y sólo entonces Hernán comenzó a leer:

“Una emoción temporal, no debería crear en nosotros decisiones permanentes”, comenzaba el libro…

-         “Lee primero, el mensaje”, le dijo Li a un Hernán emocionado.

Queridos hermanos,

Un motivo es lo que sostiene al deseo a través del tiempo.

Hubo una época en que los seres humanos, guardaban mensajes en botellas de vidrio abandonadas en el mar esperando a su rescate, hoy guardo en este archivo digital este momento para que algún día sea leído en cualquier parte del mundo.

Hoy es 26 abril de 2012.  Estamos en México y me acompañan gente que amo, respeto y quiero en este gran sueño en el que está zarpando el intento de una nueva conciencia de nuestro país. Me acompaña Don Eugenio Anguiano, Primer Embajador de México en la República Popular China, mi maestro de vida, Eduardo Luis Feher, Grandes artistas de estos tiempos como Don Rodrigo Rivero Lake, Don Jorge Loyzaga y un Maestro del arte de escribir, Héctor de Mauleón.

También estoy al lado de una gran mujer que transforma la vida de millones de niños desamparados, una mujer que sabe crear magia en la desesperanza, se llama Sofía Aspe.

Me acompaña mi familia y mis amigos que tanto amo. Ellos, me recuerdan que México es un país mágico. Todavía lo es. Muchas de su gente también, es una elocuente muestra de ello. Pero parece que se nos ha olvidado.

He dejado este mensaje como testimonio de lo que un país maravilloso y lleno de amor como México tiene que mostrar junto con este libro que comparto cómo pudo cambiar en mí, la forma de observar y conducir mi vida.

Me anima antes de que lo lean, contar la historia detrás de las escenas que viví para escribirlo.

Animado por entender aquellos tiempos de la gestación de la grandeza novohispana, y de los primeros mexicanos hace cientos de años, recorrí mares, ciudades mágicas y tres continentes para escribirlo. Cada una de sus palabras, tiene una nota de amor esmerado, de calidez humana y un lugar apropiado que pretende descubrir las coincidencias del tiempo en que concluyo que no son los escritores quienes buscan a los libros, sino son éstos quienes escogen a sus autores.

Escribir “Neonao”, fue una experiencia que deja más estelas de memoria que momentos de recuerdos. Observar a veces despertares y atardeceres; en otras ocasiones mares y ríos que hacían vagabundear a mi mente taciturna por la velocidad de mis pensamientos.

Melancolías con tonos de Fado; tiempo medido con el oleaje del mar, silencios que se entienden en los horizontes  de un cielo.

Muchas personas trascendieron  en la vida de esta novela que me provocaron salir de un centro marcado por razones  para perderme en un espacio infinito de emociones.

Con ella, se han ido muchas personas y han llegado otras maravillosas, basta sólo ver a quien la dedico, perecieron muchos recuerdos para dar paso al nacimiento de nuevos momentos, pero en el proceso se ha guardado en mi corazón el silencio del entendimiento.

En cada trazo de este libro, he amado más intensamente a México. Cada una sus latitudes. He podido entender en su geografía, los silencios de una sonrisa que sobrevive a la desesperanza,  niños que ven esperanzas en sus noches, barrios y colonias cuya distancia de prosperidad está al alcance de un código postal.

Dice Fernando Savater, que en la vida uno debe ser más perito en la curiosidad alegre de  los encuentros que en la resignación por las búsquedas y Neonao me llevó a la increíble curiosidad de encontrarme sin resignarme al olvido del pasado; intenté con mi recuerdo y con conciencia recuperarlo, para reescribir la historia mexicana.

Así, he visto el transcurrir de 3 años, donde la vida de un escritor  se pierde en las sensaciones del silencio; construye ideas y entiende los hechos en esa obscuridad que a otros confunde. Vive un espacio lleno de emociones, para otros terrenos prohibidos que trastocan el sentido existencial de los seres humanos.

Los que intentamos escribir, estamos a veces condenados a replegarnos del movimiento para entender su cauce, desde la desde la distancia de submundos para luego acercarnos a una existencia que mientras unos descubren con gozo y sin preguntas, otros estamos seducidos por el entendimiento de quizás que no tienen explicación.

Escribe ante ustedes, un ser humano que ama y siente profundamente la conexión con el Ser Universal que a veces me hace sentir como si fuéramos muñecos con hilos que penden del cielo, y otra vez nos toca con el dedo de la conciencia y nos deja  aspirar al conocimiento y a la expansión del entendimiento humano a través de la creación interna y no en la acumulación externa.

De esta manera, he podido conversar con los silencios de los mares, hacer calendarios de esperanzas en una noche en los mares de China, otras escuchando el pulso del mar desde los acantilados en el mar de Cortés e intentar entender si todo esto, que un hombre puede y quiere sentir, está conectado a algo superior, y no me cabe duda lo afirmativo de su respuesta.

Lo entendí en una mañana en Pekín, en que escribía Neonao, pensando que muchas veces, la tragedia de la sabiduría está en la soledad de su entendimiento en el presente y la fuerza de su reconocimiento en el futuro.

 Y que el problema del entendimiento,  no es alcanzarlo, sino pagar el costo de la conciencia a la que uno renuncia cuando abdica a la comodidad de la ignorancia.

Por ello, no quiero ser sólo un autor de ideas, quiero entender lo que veo en nuestro México, deseo provocar hechos que transformen realidades colectivas. Estoy cierto que, las ideas no son de quien las piensa, son de quien las ejecuta. Veo a un México  donde hay la posibilidad de hacer del pesimismo, la ilusión en la que hoy se ve envuelto el optimismo.

Sí, efectivamente quiero que sepan que hoy atravesamos una profunda crisis de valores, pero he aprendido que las crisis no consisten solo en administrar reservas para la supervivencia sino implementar capacidades distintivas que transformen escenarios.

Hoy me llena de emoción decirles, que estas letras van a poder ayudar a transformar la vida de niños que están en la pobreza, porque las regalías que se obtengan serán donadas a Child Fund Mexico.  Es increíble entender que la trascendencia es ese atributo que se crea cuando nuestra individualidad tiene la capacidad y la pasión de transformar una realidad colectiva.

Saben?, pienso pronto tomarme unas vacaciones de mi mismo, porque es hora que este autor guarde silencio ante su obra para aguardar a la voz del lector.

Al final de todo, mucho del éxito no está en crear inicios sino en administrar estrategia, fuerza y convicción para desplegar finales.

Las campanas están tocando, las velas se preparan y las amarras serán pronto soltadas; el tiempo de México aunque caótico parece impecable. La venida de la Neonao tiene puerto de salida a un destino que todos vemos, Aquí hay una tripulación atrevida.

No sé cuándo, ni cómo nos leerán, quizá recuerden a Fernando Valdés y a Plaza y Valdés, pero sé que ese México que hoy ustedes están viendo en el futuro pudo cambiar cuando entendimos que la velocidad de los pensamientos propios no siguen la suerte de la velocidad de los hechos ajenos. Cuando nos hicimos responsables de nuestras vidas y cuando entendimos la conciencia del amor.

Yo confío en él y me acerco a sus aguas. Es el amor por la vida, por mi familia, mi hermano, mi cuñada y mis padres, por todos mis amigos, por esta Casa Editorial y por este México que me llena de pasión, que ha hecho posible el nacimiento de esta obra. Los invito a recorrer la travesía del amor y del entendimiento humano.

Porque el amor, es la única fuerza motriz que nos hace dejar de ser lo que somos para retomar lo que alguna vez fuimos.

GRACIAS A TODOS.

Simón Levy-Dabbah